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QUITO DEL BUEN VIVIR

Quito ¿adónde vamos? (II)

Escrito por 29 Dic,2014

Por: @andresmideros


Con el cambio de autoridades en el Municipio de Quito la ciudad quedó en un vacio político. Esto se refleja en la ausencia de una propuesta (proyecto) de ciudad desde la actual administración municipal, así como en la calidad y cantidad del debate público. Desde la posesión del actual alcalde (Mauricio Rodas), en mayo de 2014 (e incluso durante la campaña), el discurso ha sido atacar la gestión (y la propuesta) de la administración anterior; se ha intentado “cumplir” ciertas ofertas de campaña; y se organiza la gestión en base a encuestas, a fin de evaluar la popularidad del alcalde para una eventual candidatura presidencial (2017 ó 2021, es la pregunta a responder). Incluso proyectos fundamentales como el Metro dependen de la decisión electoral que se tome.


La falta de un proyecto de ciudad se da por la baja calidad de la campaña electoral (faltó debate de fondo) que llevó a la elección de una candidatura improvisada, la cual lejos de buscar transformar a Quito y su sociedad pretendía mantener a una persona en la palestra pública para auspiciar deseos presidenciales. En ese contexto, el intento de desmantelar “lo anterior” es la forma en que se busca legitimización, con el mensaje de que “lo anterior era malo” acompañado de un esperanzador “podemos vivir mejor”; aunque hasta la fecha no se ha probado lo primero, ni se ha explicado cómo se quiere lograr lo segundo. Por esos motivos el discurso empieza a agotarse, como lo evidencia la caída en la calificación de la gestión del alcalde de 20 puntos porcentuales, entre agosto y noviembre de 2014 (de acuerdo a datos de Perfiles de Opinión). Por otra parte, se usa un discurso de “todos los colores” cuyo objetivo no es el de fomentar la inclusión y la participación ciudadana sino de silenciar el debate político y programático. No a la crítica, no al debate. Esto porque desde la administración municipal no se tienen ni propuestas ni respuestas. Incluso las entrevistas se hacen con guion y telepromter, en complicidad con medios de comunicación privados. Se sabe que es principio interno de la administración municipal: “hacer poco, para equivocarse menos”.


En siete meses de la administración de Mauricio Rodas se han concluido obras que estaban en marcha (por ejemplo, las aperturas de la calle Isaac Albéniz y la segunda Fase de la Ruta Viva) y se ha continuado con la red de parques del distrito. Por otro lado se retiraron (algunos/as dicen que se rediseñaron) ciclovías en las calles Ulloa y Cordero (entre otras), se financió con dinero público servicios de transporte a centros comerciales privados, se declaró emergencia en el sistema de transporte (el resultado fue: pintar de colores los buses), a inicios de 2015 se incorporarán nuevas unidades de transporte colectivo (en buen hora, aunque la solución será temporal), se remodeló una parada del trole con financiamiento del Banco Pichincha, que más tarde recibió publicidad en la teletón organizada por la autonombrada “primera dama”; se fomenta una propuesta de inclusión social desde la “caridad” (y no desde los derechos). Se anunció que el alcalde y su familia usa la llamada “casa de los alcaldes” (pública) como vivienda (¿quién paga por eso?).


Se gastó $ 2 millones (o más, no es claro) en un concierto por fiestas de Quito. Se aprobó una Comisión Taurina. Se bajaron multas de tránsito; el control lo hacen agentes municipales en motos, pero la impunidad y falta de autoridad se evidencia todos los días en todas las calles de la ciudad; se quiere flexibilizar el pico y placa (exonerar a autos con más de 2 pasajeros; no han explicado cómo se controlará). Los taxis no ponen taxímetro y escogen que rutas atender, nadie controla. El espacio público vuelve a ser tomado por comerciantes informales. Los bulevares que antes eran centro de actividad cultural, de a poco se convierten en mercados. No hay autoridad.


El alcalde ha sido multado por la Superintendencia de Comunicación por acciones de “censura previa” a programas de radio; existen denuncias sobre irregularidades en contratos desde la Secretaría de Cultura; no se ha explicado la relación del alcalde Rodas con personas vinculadas al cartel de Sinaloa y al lavado de dinero (que ha visitado la ciudad y al alcalde varias veces este año); no se ha presentado un plan de movilidad y se ha atacado al proyecto (en marcha) del Metro, al punto de poner en duda su continuidad; pero se busca financiamiento por alrededor de $ 200 millones para construir teleféricos (nadie sabe cómo se van a conectar, uno irá a la Carolina … ¿y de ahí?). Preocupa el silencio sobre la construcción (que estaba en marcha) de plantas de tratamiento de aguas residuales, de la movilidad alternativa, del soterramiento de cables, de la contenerización de basura, existen falencias en recolección de basura en varios barrios, no se habla del Estatuto Autonómico, se ha dado largas a la regularización de barrios, no se discute ni la planificación del desarrollo ni el ordenamiento territorial. Lo último, es la aprobación de un descuento al impuesto predial. En el debate, el alcalde, presentó públicamente información manipulada (mañosa). El resultado es un descuento regresivo (es decir mayor descuento a quienes más tienen), aunque mínimo ($ 5 al año en muchos casos), que no hace otra cosa que dañar la cultura tributaria y construir un Municipio paternalista y de caridad. Se subestima a la gente, mientras se pinta (literalmente) la ciudad de los colores del movimiento político del alcalde; incluso se ha dicho que el color de los agentes de tránsito será similar a los que el alcalde ha usado en sus campañas electorales (póngale atención).


Varios de estos temas se han analizado anteriormente, es importante que la ciudadanía debata y exija información al municipio. Pero es necesario además recordar que existe un Concejo Metropolitano (para legislar y fiscalizar), y en este hay 21 concejales/as electos. La vicealcaldesa Daniela Cachón (de SUMA) preside la comisión de participación. A la fecha no se ha escuchado de ningún proceso participativo, las propuestas del municipio salen desde los escritorios, y la ciudadanía no participa en las decisiones públicas. Como vicealcaldesa reemplaza al Alcalde cuando se ausenta (este tiene una agenda intensa en otras provincias y otros países: ¿qué está buscando?), y la falta de experiencia ha hecho que se suspendan varias sesiones del Concejo. Otros/as concejales de SUMA son Marco Ponce, Carla Cevallos e Ivone Von Lippke, de quienes poco se ha escuchado; con excepción quizá de la ordenanza de “empleo joven” (que parece buena iniciativa pero no se sabe si quedará en papel, habrá que evaluar con tiempo). El bloque de SUMA parece que sigue en campaña, atacando a la administración anterior y ofreciendo “el oro y el moro”. Deberían recordar que lo único que tiene un/a político/a es su palabra.


Otro miembro del concejo es Antonio Ricaurte (de VIVE), quién mantiene un pacto (con tensiones) con el alcalde, y al parecer tiene buena comunicación con Carondelet. A la fecha, funciona como comodín ya sea para frenar al alcalde o para asegurarle mayoría. Es el mayor opositor a la construcción del Metro, y propone junto a ex funcionarios/as de la administración de Paco Moncayo un tren en superficie. Es importante poner atención, para saber si es verdad que Armando Rodas (hermano del alcalde) lleva negociaciones con la empresa Odebrecht (oferente para la construcción del Metro), y si Ricaurte en cambio tiene algún interés privado en la licitación. En el bloque de VIVE se tiene además a los/as concejales/as Pedro Freire, Mario Granda, Renata Moreno, y Sergio Gárnica, con quienes Ricaurte ha tenido desencuentros. No se sabe qué tipo de ciudad pretende este grupo; pero si se conoce que algunos tienen relaciones con intereses privados. Lo mismo aplica al concejal Eduardo del Pozo (de CREO).


Por su parte, la segunda vicealcaldesa es Anabel Hermosa (de Alianza País), quién además es subdirectora provincial de AP en Pichincha. Estas funciones explican que ahora sea invitada a todo evento que realiza el Gobierno central, así como su presencia en cada “enlace ciudadano” que realiza el Presidente de la República. Sin embargo, hasta la fecha no se conoce ningún pronunciamiento que permita posicionarla como un contrapeso político real. Ante la ausencia de un proyecto de ciudad, se esperaría que la vicealcaldesa, del bloque opositor, asuma mayor liderazgo para debatir, cuestionar y proponer. De momento, el silencio (y entonces la crítica) es el mismo. No se debe desperdiciar el espacio que tiene. El bloque de AP lo completan Jorge Albán, Soledad Benítez, Susana Castañeda, Mario Guayasamín, Carlos Páez, Luís Reina, Luisa Maldonado, Eddy Sánchez, Karen Sánchez y Patricio Ubidia. Este bloque se ha concentrado en fomentar la continuidad de proyectos que dejó en marcha la administración anterior (de AP), ha hecho correcciones (de forma y fondo) al alcalde sobre las propuestas que presenta (algunas personas critican el exceso en “hacerle los deberes” al alcalde), y ha votado en blanco en temas claves como el descuento al impuesto predial, mostrando su inconformidad pero permitiendo que el alcalde cumpla sus ofertas de campaña. Es tiempo que asuman la representatividad que tienen como bloque mayoritario. Al final se los eligió por un proyecto político y social para Quito. Frente al abandono de la ciudad que representa el alcalde Rodas, es del bloque de AP que se espera mayor trabajo político, cercanía con la población, y llevar a debate las propuestas de ciudad que se tiene.


Termina el año calendario, pronto será un año de gestión, hay que estar atentos a las rendiciones de cuentas del alcalde y los/as concejales/as. En siete meses se han dado retrocesos significativos en la ciudad, varios temas se deben fiscalizar, y hay mucho por hacer. Es necesario saber ¿adónde vamos?

Leído 3886 veces Modificado por última vez el 19 Jul,2016
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